Citas Favoritas

I. Mexicanos perdidos en México (1975)

6 de noviembre

“Desde que yo entré en la universidad el foso que nos separaba se agrandó de golpe y ahora somos como dos planetas distintos” — Página 23

10 de noviembre

“Y tiene suerte. Llegarás a donde te propongas. Aunque aquí veo que que te extraviarás varias veces, por culpa tuya, porque no sabes lo que quieres. Necesitas una piel que esté contigo en las buenas y en las malas. ¿Me equivoco?” — Página 27

17 de noviembre

“Uno tiene que conocer gente de todas las clases, a veces es necesario empaparse de realidad, ¿no? […] Y yo no la critico por eso, que se empape de realidad, pero que se empape, no que se exponga, ¿verdad? Porque si uno se empapa demasiado se expone a convertirse en víctima […] —En víctima de la realidad, sobre todo si se tienen amigos o amigas, cómo te diría, magnéticos, ¿no? Gente que inocentemente atrae las desgracias o que atrae a los verdugos, ¿me sigues, verdad, García Madero?” — Página 63

“A veces sueño que estoy en una ciudad que es México pero que a mismo tiempo no es México. Quiero decir: es una ciudad desconocida, pero yo la conozco de otros sueños. […] —Como te decía, es una ciudad vagamente desconocida y vagamente conocida. Y yo doy vueltas por unas calles interminables tratando de encontrar un hotel o una pensión en donde me quieran alojar. Pero no encuentro nada. Sólo encuentro a un mudo fulero. Y lo peor de todo es que está atardeciendo y yo sé que cuando caiga la noche mi vida no va a valer nada, ¿verdad? Voy a estar como aquel que dice a merced de las fuerzas de la naturaleza.” — Página 64

18 de noviembre

“Luego todo se convirtió en una sucesión de hechos concretos o de nombres propios o de verbos, o de capítulos de una manual de anatomía deshojado como una flor, interrelacionados caóticamente entre sí.” — Página 76

9 de diciembre

“uno de los inconvenientes de robar libros —sobre todo para un aprendiz com yo— es que la elección está suspeditada a la oportunida.” — Página 125

11 de diciembre

“Antes no tenía tiempo para nada; ahora tengo tiempo para todo” — Página 125

30 de diciembre

“Y entonces me di cuenta que algo había fallado en los últimos días, algo había fallado en mi relación con los nuevos poetas de México o con las nuevas mujeres de mi vida, pero por más vueltas que le di no hallé el fallo, el abismo carente de monstruos aunque no de oscuridad, de silencio y de vacío, tres extremos que me hacían daño, un daño menor, es cierto, ¡un cosquilleo en la boca del estomago!, pero que por momentos se parecía al miedo.” — Página 150

“Recordé las primeras veces que estuve en la casa de las Font, de pie en la puerta, contemplando el jardín que a mis ojos se desplegaba lleno de secretos. De eso hacía poco y sin embargo me pareció que habían pasado varios años” — Página 150

II. Los detectives salvajes (1976 - 1996)

2.

Perla Avilés, calle Leonardo Da Vinci, Colonia Mixcoac, México DF, mayo de 1976

“Muy poco tiempo, realmente, lo que demuestra la relatividad de nuestra memoria que magnifica o empequeñece a discreción, un lenguaje que creemos conocer y que en verdad no conocemos.” – Página 195

Luis Sebastián Rosado, fiesta en casa de los Moore, más de veinte personas, jardín con luces a ras de césped, colonia Las Lomas, México DF, julio de 1976

“Nuestra relación se iba apagando con la velocidad ¿de que?, de algo que se apaga muy rápido, las luces de un edificio de oficinas, por ejemplo, presurosas de integrarse en el anonimato de la noche” – Página 209

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